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El gran misterio de JEHOVÁ o YAHVÉ – Parte 1

Aparentemente de este tema no hay nada que decir, pero sí mucho que hablar sobre el gran misterio de Jehová o Yahvé, ambos nombres bíblicos para lo que en nuestros días entendemos como DIOS. Actualmente más de 4 mil millones de personas entre Católicos, Protestantes, Judíos y Musulmanes en el mundo entero le rinden culto a esta deidad; es decir más de dos tercios de los habitantes de este planeta y desde hace más de al menos cinco mil años de antiguedad.

Aquí vamos a desentrañar la verdadera identidad de aquel que tiene todo un planeta a sus pies y aquel a quien nadie se atreve a contradecir. Obviamente a los adoradores de Yahvé no les va a gustar nada el tema que aquí vamos a tratar, ya que va a remover directamente los cimientos de sus creencias y los seres humanos, al menos los de este planeta, somos adictos a nuestras creencias; de modo que cuando alguien viene a contradecirlas nos comportamos como verdaderos adictos y reaccionamos de forma defensiva y agresiva con tal de defender a toda costa aquello que creemos. A veces también meneamos la cabeza hacia ambos lados sintiendo lástima por aquel que tiene un punto de vista diferente al nuestro y nos compadecemos de esa persona pobremente perdida e ignorante. (…)

Quién realmente es Yahvé

Actualmente conocido como Yahvé por los Católicos y Judíos, Jehová por los Protestantes y Allah por los Musulmanes. Este dios es quien protagoniza los libros sagrados de todas estas religiones, sin embargo acabamos de emplear el término «actualmente» ya que estos nombres son relativamente recientes; significando «reciente» a dos mil años atrás hasta nuestros días. Antes de este período de tiempo esta deidad era más bien conocida con otro nombre, a este ser se le comocía con el nombre «EL».

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El todopoderoso dios «EL»

En tiempos bastante más anteriores a los tiempos del antiguo testamento, que también se corresponden con las últimas etapas del imperio Egipcio y sus últimos Faraones siendo de ellos el más famoso Ramsés el Grande. Antes de que se escribiera inclusive la actual versión de la Biblia, que como no todo el mundo está al tanto se trata de una recopilación moderna de textos mucho más antiguos que relatan historias que pertenecieron a culturas anteriores como la Sumeria y la Acadia; en aquellos tiempos todos adoraban al dios EL, se arrodillaban ante EL, rogaban a EL y hacían sacrificios a EL. Cabe destacar que estamos hablando de una deidad de sexo masculino y con un carácter y personalidad extremadamente definida. EL era la deidad Hitita y Cananea conocida como «El dios de los Ejércitos». Muy famoso por desatar su cólera cuando sus deseos no son satisfechos. También muy conocido por sus altas exigencias al pueblo de la páctica de rituales y sacrificios abundantes en sangre y violencia extrema.

EL no dudaba en asesinar a miles de personas sin algún motivo justificable. De algún modo se ve que EL disfruta de la violencia y el sufrimiento ajeno. Hoy en día a esta tendencia ya la podemos identificar y se le conoce con el nombre de SADISMO. Por lo que podemos concluir que el todopoderoso EL contaba con una personalidad por decirlo menos sádica y además de carácter psicopático. De ahí que cualquiera que no hiciera lo que EL quería, tendría que enfrentarse irremediablemente a «la ira de Dios».

Yahvé y Jesús

Al tomar la Biblia como un solo libro podemos interpretar que es en su totalidad el libro de Yahvé, sin embargo Jesús jamás nombra a Yahvé o a Jehová. Jesús habla de «su Padre» o «el Padre Celestial». Jesús también habla en muchas ocasiones de «el Dios Altísimo» y lo describe como un Dios que ama, que perdona y que guarda un gran respeto por la vida en todas sus formas. Después de detenernos un momento, darle una segunda mirada y poner atención en este pequeño pero importante detalle, esto hace que nos preguntemos si en verdad el dios que promovía Jesús es aquel mismo sádico y sanguinario Yahvé de la antiguedad. Esta repentina reflexión hace que nos preguntemos si acaso estamos entonces hablando del mismo dios?  …a mí me parece que no.

Lo curioso es que por alguna razón las actuales religiones continúan rindiendo culto, adoración insufrible a veces y constante alabanza a Yahvé; alabanza que él mismo reclama y exige. De hecho el corazón ritualístico mismo de la religión Católica consiste en la simulación del sacrificio de la carne y la sangre que a Yahvé tanto le gusta, pero en este caso se trata del sacrificio de la carne y la sangre del mismo Jesús! donde luego el sacerdote las ofrenda a Yahvé comiéndosela y bebiéndosela (…)  Por lo tanto ahora vemos que Yahvé es tan astuto e inteligente que en algún punto del camino logró apropiarse de la identidad del Dios de amor que Jesús pregonaba con tanta fuerza y logró suplantarla. De modo que el astuto y macabro Yahvé ha logrado seguir siendo el objeto de la devoción de una masa crítica de personas de las cuales se nutre, manteniendo de forma disfrazada sus antiguas prácticas rituales de las que EL se alimenta ahora de forma mucho más sutil pero efectiva, poniéndose el disfraz del Dios de Amor de Jesús. Sin embargo si aprendemos a ver un poco más allá de las apariencias y comenzamos a leer entre líneas viendo los hechos de forma más objetiva y clara nos encontramos con la sorpresa de que este dios no es precisamente quien dice ser, o quien se nos ha hecho pensar que es.

Fin de la Parte 1

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